Peñas de los gitanos | Montefrío (Granada)


Si decide entrar a Montefrío por la carretera que nos enlaza con Illora, a unos 5 km antes de llegar a nuestro núcleo urbano, se abrirá ante sus ojos un paisaje totalmente distinto al resto del entorno, pues, a su derecha, verá unos altos tajos de rocas calcáreas, con terrazas y barrancadas, poblados de encinas, monte bajo y abundante vegetación, que esconden al paraje denominado como Peñas de los Gitanos , y con él nuestro pasado más remoto, que el Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada ha ido dejando al descubierto en las numerosas excavaciones realizadas.

Con esta descripción no es díficil de comprender que fuese un lugar ideal para el hombre neolítico. Primero, porque albergaba muchas piezas como toros, cabras, carneros, etc… Y además presentaba todas las caracterícas para poder practicar la caza en grupo, al igual que para la cría de animales y para pastorear el ganado. En segundo lugar, cuando tras la ganadería se inició la agricultura y los colonos sembraron las gramíneas silvestres con fines nutritivos, usaron sus grandes explanadas fértiles, que les proporcionaron buenas cosechas.

En las terrazas inferiores y circundando un área de unos 6 km. de longitud, se encuentran esparcidos como un centenar de sepulcros megalíticos que parecen formar parte de tres necrópolis: la del Castellón, la Camarilla, y el Rodeo, cuyos límites son difíciles de precisar.


Peñas de los gitanos de Montefrío
Peñas de los gitanos de Montefrío

El clima de Montefrío lo podemos clasificar como un subclima tipo mediterráneo continental.

En cuanto a su economía, típicamente agraria, habría que destacar: de un lado el olivar que, en estos últimos años, ha pasado a ocupar la mayor parte de la superficie cultivable y por tanto, ha provocado el descenso del cultivo cerealista, y del otro, la ganadería, que si en el siglo XVIII, con 47.000 cabezas, situaba a Montefrío como una de las principales zonas ganaderas de toda Andalucía Oriental, en la actualidad ha quedado relegada a cifras mucho más bajas, predominando el ganado cabrío, el porcino y algo de lanar.

La explotación de estos recursos genera la escasa industria existente: cinco almazaras, una de ellas en régimen de cooperativa, otra más de tipo lácteo que fabrica queso y distribuye leche. Y por último la transformación de productos cárnicos para alimentación, que dan fama a este municipio por su excelente charcutería.

Los dólmenes son de unos ocho metros de longitud. Constan de una cámara trapezoidal en su corredor y no conservan los túmulos. En algunos de ellos se han encontrado pequeños salientes tallados en las lozas, representando ciervos y otros grabados.

También existen numerosas cuevas que abrigaron a estos hombres, de los cuales merecen destacarse la Cueva Alta y la de las Tontas, en las que se encontraron algunos esbozos de pinturas rupestres.

Las distintas excavaciones realizadas hasta hoy, en las necrópolis anteriormente citadas, han dejado al descubierto restos de las distintas etapas del hombre primitivo. Así han aparecido vasos de cerámica decorados, asas y algunos fragmentos pintados de las primeras etapas; fuentes de borde saliente, cuernecillos de arcilla, fuseyolas redondeados, puntas de flecha de silex, peines de hueso e idolillos pertenecientes al cobre antiguo. De la etapa del cobre pleno algunos cuencos con decoración puntillada, figurillas zoomorfas y botones con perforación.

En cambio, del poblado de los Castillejos apenas quedan algunos esbozos del conjunto de aldeas que lo formaron y que fueron construidas a base de zócalos de piedra y paredes de barro.

Parece ser que en este lugar estuvo situado posteriormente la población denominada Hiponova. Esta siguió siendo la ubicación del pueblo hasta que en tiempos de los árabes las gentes se trasladaron cerca de la fortaleza construida.

DESCARGAR VIDEO